lunes, 15 de agosto de 2016

YO MISMAMENTE (VI)





VI

   Por otra parte, la política de bloques continua, la carrera armamentística, también, la lucha por la supremacía no descansa, la carrera armamentística, idem,  y el  terrorismo de origen yihadista, incesante, presidido por el odio a todo lo que representa el modo de vida occidental a quien considera el origen de todos sus males, actitud muy vuestra esta de echar la culpa a los demás de vuestras desgracias para justificaros con tal de no reconocer  que el origen de vuestros males está en vosotros mismos.

    Habéis derribado el Muro de Berlín, pero no el de vuestras diferencias,  todos  estáis convencidos de que la razón y la verdad están de vuestra parte, y desde este convencimiento agrandáis  el gran muro insalvable que os separa,  pues la verdad no es patrimonio de nadie, así viene sucediendo desde Babilonia y así seguirá hasta que una de las partes esté segura de poder vencer a la otra sin grandes pérdidas y muerto el perro se acabó la rabia. La carrera armamentística que mantenéis no tiene otro fin que alcanzar una supremacía que permita a una parte acabar con la otra e imponer su verdad,  pues a la larga no pueden convivir dos civilizaciones que se odian a muerte  porque son totalmente incompatibles la una con la otra. Y eso la parte más débil militar y económicamente, lo sabe, y como lo sabe lleva a cabo su propia estrategia. Y lo sabéis.

     Mucho se puede  decir de ese mundo hermético y cerril que se apoya en la sharía para organizarse socialmente cuyas aberraciones escandalizan a occidente,  que se ha mostrado incapaz de avanzar y repudia a la democracia como si se tratara de una mujer adúltera. Es un mundo al que  asusta la libertad, pues la libertad es poder elegir entre las diversas opciones que ofrece la sociedad la que mejor se adapte a tu manera de pensar, y si una sociedad no da opciones a sus ciudadanos estos son esclavos del poder,  esclavos, por tanto, de la mentira, pero como creen que su mentira es la verdadera pues tan contentos de ser esclavos, tan contentos de sacrificarse en nombre de su dios, tan contentos de inmolarse con tal de llevarse por delante a los infieles occidentales, aliados del diablo, enemigos de Alah. Esta es su estrategia, pues lo que se esconde detrás de esta colosal mentira es propaganda pura y dura, se saben débiles, saben que no pueden competir a igualdad de condiciones con el mundo al que odian, saben que está en juego su propia supervivencia como civilización, por eso jamás  tolerarán la libertad de prensa, ni la libertad de opinión, ni la libertad de culto, ninguna clase de libertad,  pues sus mentiras quedarían al descubierto de manera flagrante, y como saben que es así, utilizan el arma del odio contra occidente, financian el terrorismo bajo cuerda contra él para que el odio se expanda,  subvencionan la construcción de mezquitas por el mundo, envían a los misioneros tablig por todo el orbe,  predicadores  musulmanes adoctrinados en las madrasas de Pakistán y la India para expandir el Islam, algo que están consiguiendo, sobre todo en Sudamérica, cuya actividad subvencionan los principales países árabes, y ya tienen más de diez millones de adeptos distribuidos en 200 países del mundo. Mientras tanto, sus súbditos, sin esperanza de una vida mejor, emigran al mundo odiado de occidente donde mejoran sus vidas, viven decentemente, practican su religión, las mujeres visten el velo y el burka, una señal de sumisión de la mujer al hombre,  y viven aparte, sin integrarse en vuestra cultura, a la que desprecian por degenerada, lo que os está creando no pocos problemas,  tensiones y conflictos.   Esta situación os explotará en las manos un día, pues el encontronazo es inevitable y no parece que vaya a surgir nadie que pueda resolver este espinoso asunto.

  De manera que ahora mismo estáis librando una guerra sorda por vuestra propia supervivencia, pero no sabéis cómo afrontarla sino con más violencia. Siempre ha sido así en vuestra historia, desde Babilonia a Irak,  desde Persia a Irán, desde Egipto a Palestina.  Lo que pasa es que ahora disponéis de armas nucleares y antes solo flechas, espadas y lanzas.

   Y todo este estado de cosas es así porque la base de vuestra convivencia es la mentira, y si la mentira da el poder, todos mentís. Para conseguirlo alguien inventa una gran mentira, la propaga, gana adeptos, lleva a cabo una labor de proselitismo militante para encarecer sus bondades respecto a otras mentiras existentes, prometen el paraíso a quienes la abracen, aprovechan coyunturas históricas y sociales para implantarse y expandirse  y, una vez logrado el objetivo de hacerse con el poder,  persiguen o descalifican a los que no creen en ella, así se crea una estructura de dominio que una vez establecida tiende a perpetuarse, de manera que solo mediante la fuerza se puede acabar con ella.  Es decir, que en última instancia, lo que se persigue es controlar desde el poder todos los recursos disponibles. Está claro, pues, que si el poder se alcanza con la mentira para mantenerse en él, también, y si los poderosos mienten ¿cómo no van a mentir los humildes? Con mayor razón, pues lo hacen para su propia supervivencia. Lo malo es que el egoísmo os lleva demasiado lejos y cometéis toda clase de injusticias, origen de vuestras guerras.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario