domingo, 12 de mayo de 2013

EL CAMINO ERES TÚ






  Las cosas pueden cambiar de dos maneras: súbitamente o de manera lenta. Para que algo cambie de pronto, de la noche a la mañana o en poco tiempo, es necesaria una revolución, que normalmente suele ser cruenta (adelanto que yo solo soy partidario de las revoluciones en el campo de la ciencia y de la medicina), pues las otras revoluciones, con el tiempo, vuelven al punto de partida.  Sin embargo,  los cambios lentos son los que perduran porque  se producen con el pensamiento,   van calando poco a poco en el ánimo, en nuestro ánimo y, apenas sin darnos cuenta,   nuestra manera de pensar cambia;  hemos recorrido un camino que nos ha ido cambiando paulatinamente, poco a poco, hasta convertirnos en el propio camino recorrido.  Convertirse en camino a medida que lo recorremos quiere decir que para llegar a la meta sin desviarse por otros caminos  el camino has de ser tú. Esto tiene tanto de ciencia como de poesía. No anda, pues, descaminada mi amiga Carmen Fabre cuando dice que la ciencia es la poesía de la realidad. ¿Curioso, no? La realidad es la ciencia, la poesía, el camino. Ya lo dijo Machado, el camino se hace al andar, y andar es pensar, pensar es discurrir y discurrir nos lleva a descubrir la realidad. Poesía, la auténtica revolución.

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